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No sabemos cuándo despertará el sentido de pertenencia de los cundinamarqueses por el Regiotram. Tal vez aún no se dimensione el impacto que generará en el bienestar de buena parte de los habitantes de Sabana Occidente, Sabana Centro y sus provincias aledañas.

Tenemos a la vista un proyecto visionario que, con perseverancia y bajo el liderazgo del gobernador Jorge Emilio Rey Ángel, cobró vida mediante la construcción del Regiotram de Occidente, hoy con avances superiores al 40 %. Probablemente, en su primera fase conectará a Facatativá y Fontibón, entrando en operación antes de finalizar 2027.

Sobre el Regiotram del Norte, se conoció que el pasado 31 de julio inició el proceso licitatorio para la construcción, operación y mantenimiento del sistema de transporte masivo que conectará a Zipaquirá, Cajicá, Chía y Bogotá y que, en palabras del gobernador, consecuente con su alcance estratégico, busca “escoger a los mejores del mundo” para que construyan este proyecto.

Aunque el anuncio tienda a diluirse en medio de tantas noticias importantes para el país, sería muy justo que quienes tenemos el privilegio de ser parte de la historia, la cultura y la tradición de esta hermosa región elevemos algunos globos pensando en lo que será el futuro de aquellos viejos rieles, trenes y estaciones que durante años vimos más con nostalgia que con visión de futuro.

Es apenas justo reflexionar sobre lo que significa escoger a los mejores del mundo para que traigan soluciones al transporte masivo. Cabe preguntarnos: ¿cómo aprovechar semejante oportunidad? ¿Qué hacer paralelamente? ¿Cómo prepararnos? ¿Qué cambiará para la región? ¿Seguirá igual la infraestructura turística? ¿Cambiará la tendencia demográfica? ¿La inseguridad de Bogotá se desplazará aún más hacia las provincias? ¿Tendremos parqueaderos ecoambientales modernos? ¿La movilidad favorecerá al peatón? ¿La interconexión se hará mediante microbuses eléctricos? ¿Qué pasará con las ciclorrutas? ¿Tomarán mayor fuerza los campus de las diferentes universidades presentes en la zona? ¿Y qué ocurrirá con el desarrollo económico?

Lo que sí sabemos es que todos estos interrogantes no serán resueltos por nuestro moderno tren de cercanías.

Ojalá las obras no nos vayan a coger dormidos. Que el sistema entre en operación en 2027 para Occidente y en la década de 2030 para Sabana Centro no puede significar pasividad ni letargo.

Construir un futuro deseable alrededor de un proyecto tan importante implica visión, diseño de estrategias, realización de estudios regionales con enfoque multidimensional y asesoría del más alto nivel, consultando las mejores referencias a escala mundial.

Corresponde ahora a los actuales y futuros mandatarios, junto con sus equipos de gobierno, liderar con prospectiva los procesos de planeación, ordenamiento territorial y desarrollo social, económico y ambiental, entre otros.

Especial atención merecen los planes de ordenamiento territorial, que no deberán obedecer a bandazos improvisados de los gobiernos locales. El contexto exige una visión participativa, articulada y de orden regional con horizonte al año 2050.

Por admin

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